Algunos usuarios informaron que en solo unas pocas horas de juego, Windrose escribía varios terabytes de datos en la unidad. Esto generó preocupación por el posible desgaste prematuro de los SSD.
El problema resultó ser particularmente grave debido a la limitación de TBW, un parámetro que determina la cantidad total de datos que un SSD puede soportar durante su vida útil. Las operaciones de escritura excesivas y constantes aceleran el desgaste de la unidad y sus componentes.
Los desarrolladores lanzaron rápidamente una actualización que solucionó el problema. Después del análisis, se descubrió que la causa era un mecanismo de registro de errores defectuoso y un sistema de autoguardado demasiado agresivo. Debido a esto, el juego literalmente "bombardeaba" el disco con operaciones de escritura continuas.
Los autores de Windrose se disculparon con los jugadores y declararon que después de instalar el último parche, la carga en el SSD volvió a los niveles normales. Se aconsejó a los usuarios que actualizaran el juego antes de iniciarlo.