
Ubisoft redujo significativamente la escala del nuevo Ghost Recon y despidió a parte de los desarrolladores que trabajaban en el proyecto, según los medios
Project OVR se ha enfrentado a serias dificultades y se encuentra en un "estado terrible".
Según los medios, después de una crisis interna en el proyecto, conocido con el nombre en clave Project OVR, la compañía llevó a cabo los llamados "despidos silenciosos" en la división de París.
Se informa que, después de enviar un memorándum interno a mediados de abril, el vicepresidente de producción Jean-Baptiste Duval y el vicepresidente creativo global Julien Sansalon fueron asignados al proyecto. Se esperaba que reforzaran el control sobre el desarrollo, sin embargo, según las fuentes, su participación tuvo poco impacto en el trabajo diario del equipo, a excepción de los recortes realizados.
Las fuentes afirman que en los últimos meses la escala del juego se ha reducido sustancialmente. Se eliminaron muchas funciones de diversa importancia del proyecto para reducir la carga de trabajo y llevar el desarrollo a un estado más manejable.
En primavera, Project OVR tampoco logró pasar con éxito las pruebas alfa, lo que llevó a cambios serios en los planes de desarrollo. Según los empleados, el fracaso de la prueba no fue una sorpresa, ya que el juego se encuentra en un "estado terrible" y se caracteriza por una estabilidad extremadamente baja.
A pesar de los problemas surgidos, Ubisoft todavía espera que Project OVR pase a la fase beta en noviembre. Sin embargo, los desarrolladores temen que para cumplir con los plazos, el equipo tenga que trabajar en modo de horas extras intensivas. La situación se complica por la reciente reducción de personal, lo que significa que los empleados restantes tendrán que asumir una carga de trabajo adicional.

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