El estudio Bungie experimentó la mayor ola de despidos en años. Según documentos oficiales, 292 empleados que trabajaban en la oficina de la compañía en Bellevue (estado de Washington) fueron despedidos. Esta cifra no incluye a los empleados fuera del estado, y la fecha oficial de finalización de los contratos de trabajo es el 9 de julio.
Anteriormente, Sony solo había informado de "recortes significativos", sin revelar su magnitud. El jefe de Studio Business Group de Sony Interactive Entertainment, Hermen Hulst, declaró que la decisión fue "difícil y dolorosa", pero necesaria para alinear los recursos de Bungie con las prioridades actuales y la estrategia a largo plazo. Según él, los despidos afectaron a gran parte del equipo de Destiny y a algunos desarrolladores de Marathon.
Esta es la tercera ola de despidos en Bungie en los últimos tres años. Según los medios locales, en 2023 el estudio empleaba a unas mil personas, pero después de varias etapas de despidos, el número de personal se redujo significativamente. Solo de octubre de 2023 a julio de 2024, unos 320 empleados abandonaron la compañía, y la prensa estadounidense ya ha calificado la actual ola de despidos como una "masacre".
Según los documentos publicados, los recortes afectaron a casi todas las divisiones del estudio. Perdieron sus trabajos artistas, animadores técnicos, ingenieros de sonido, ingenieros, productores, diseñadores de sistemas, así como empleados de los equipos de servicio de Sony que proporcionaban la infraestructura interna de Bungie.
Después del anuncio de los despidos, muchos ex empleados confirmaron en las redes sociales que habían sido afectados por los recortes. Entre ellos se encontraban veteranos del estudio que habían trabajado durante más de diez años. Al mismo tiempo, surgieron informes de cambios en la dirección: según el periodista de Bloomberg Jason Schreier, el director de Bungie, Justin Truman, dejó su puesto, y, según Forbes, la gestión del estudio pasó temporalmente al ex vicepresidente de operaciones, Poorie Torkan.
Un puesto adicional que atrajo la atención fue el de Chief Vision Officer, mencionado en los documentos. Surgieron especulaciones en línea de que se trataba del cofundador de Bungie y creador de Halo y Destiny, Jason Jones. Aunque su partida no ha sido confirmada oficialmente, si la información resulta ser cierta, marcará el final simbólico de toda una era en la historia del estudio.
Los problemas financieros de Bungie han continuado durante varios años. Según los medios, antes de la adquisición por parte de Sony por 3.600 millones de dólares en 2022, la compañía estaba al borde del cierre. Recientemente, Sony también informó de una pérdida de 765 millones de dólares, relacionada con los resultados financieros insatisfactorios de Bungie.
Las fuentes afirman que el deterioro de la situación del estudio comenzó después de los malos resultados de las últimas expansiones de Destiny 2. Dentro de la compañía se discutió la posibilidad de un relanzamiento a gran escala del juego bajo el nombre de Destiny Infinity, así como el desarrollo de Destiny 3, pero ambas ideas fueron descartadas debido a los costos y riesgos demasiado altos. Al mismo tiempo, se destinaron recursos significativos para apoyar el shooter Marathon, cuyo presupuesto, según los medios, superó los 250 millones de dólares, pero el proyecto tampoco cumplió con las expectativas de ventas y actividad de los jugadores.