El comisario europeo de Protección del Consumidor, Michael McGrath, declaró que la Unión Europea no tiene mecanismos legales que le permitan obligar a Sony y a otros editadores a seguir lanzando juegos en formato físico.
La declaración fue una respuesta a la preocupación de los jugadores, relacionada con los informes sobre la posible transición de algunos lanzamientos importantes, incluido GTA VI, a un modelo de distribución digital y los rumores sobre el abandono de las unidades ópticas por parte de PlayStation para 2028.
La postura de la Comisión Europea fue un golpe para el movimiento Stop Killing Games, fundado en 2024 por el bloguero Ross Scott. Los activistas creen que la transición a la distribución digital priva a los compradores de la propiedad total de los juegos, la capacidad de revenderlos, prestarlos y crea el riesgo de perder el acceso después de que los servidores se desconecten.
A pesar del llamamiento de casi 50 eurodiputados a Ursula von der Leyen para que tome medidas para proteger a los consumidores, la Comisión Europea declaró que las empresas tienen derecho a elegir libremente cómo distribuir sus productos, siempre que no violen los derechos fundamentales de los compradores.