Según ellos, la expansión agresiva debía asegurar un flujo constante de juegos para Game Pass, pero finalmente llevó a un caos organizacional y a una carga financiera excesiva.
Xbox también reconoció que, incluso teniendo a su disposición grandes y emblemáticas franquicias, la compañía no les proporcionó suficiente financiación y enfoque. Como resultado, la estrategia se diluyó y las inversiones multimillonarias de los últimos 5 años no generaron el crecimiento de ingresos esperado.
Ahora Xbox está preparando una reestructuración y una revisión de prioridades para los próximos años. El objetivo principal es restaurar un calendario de lanzamientos estable y fortalecer el enfoque en proyectos clave. En medio de las discusiones sobre multiplataforma, la compañía también apuesta por los exclusivos: esto lo confirma la ausencia de versiones para PlayStation de proyectos como los nuevos Gears y Clockwork Revolution.