Como señaló el periodista Jason Schreier, esto es raro en la industria. Por lo general, después de completar un proyecto, los desarrolladores son transferidos a otros equipos o a nuevos juegos. En el caso de los remakes de Final Fantasy VII, la mayoría de los especialistas han estado trabajando en la serie desde 2020.
Square Enix cree que la alta retención del equipo es lo que permitió mantener un ritmo de desarrollo rápido. Para los juegos AAA modernos, que cada vez más tardan entre 5 y 7 años en crearse, este enfoque se ha convertido en una ventaja importante.