Medal of Honor: un chucho barbudo

Reseñas

Traducido con IA del original en ruso.

Trabajo sencillo. Dinero facil. Cuando la campana individual se completa en cuatro horas y en el multijugador te dejaron jugar a placer en las pruebas beta, no hay nada que pensar ni analizar. Lo terminas rapido, te sientas y escribes una resena difamatoria que empiece con las palabras: «Otro asesino de Modern Warfare se bajo los pantalones y mostro sus verguenzas en publico». Pero no esta vez.

Trabajo sencillo. Dinero facil. Cuando la campana individual se completa en cuatro horas y en el multijugador te dejaron jugar a placer durante las pruebas beta, no hay nada que pensar ni analizar. Lo terminas rapido, te sientas y redactas una resena difamatoria que empiece con las palabras: «Otro supuesto verdugo de Modern Warfare se bajo los pantalones y mostro sus verguenzas al publico». Pero no esta vez.La cuestion radica en que los desarrolladores de la ultima entrega de Medal of Honor (¿que numero hace ya?) anadieron a su proyecto ese ingrediente que tanto escasea en los shooters belicos: alma. La historia sobre el conflicto afgano, creada por los companeros del recien fundado estudio Danger Close, resulto ser madura, emotiva, narrada desde diferentes perspectivas y con especial atencion hacia los protagonistas del combate: los soldados.

Por fin los protagonistas no son profesionales frios con nervios de titanio que corren erguidos por los pasillos disparando dos Uzi desde la cadera y eliminan por decenas (¡que decimos, por centenares!) a terroristas insensatos que saltan por puertas y ventanas. Por fin el argumento no gira en torno a invasiones de «rusos malvados», ni a la amenaza de una detonacion nuclear sobre Washington o a una Tercera Guerra Mundial provocada por la escasez de petroleo. Toda esa trillada patrana paso de largo en Medal of Honor. Solo queda la guerra de Afganistan con toda su cruda realidad, en la que por error se aniquilaba a los aliados y se enviaba a los soldados al matadero sin exploracion previa ni cobertura.La trama, los personajes y el ritmo narrativo te mantienen constantemente en tension. Los heroes distan de ser marionetas anodinas con apenas un par de insultos en el repertorio y una mirada sombria de ojos inertes. Cada caracter esta perfilado con firmeza. Cada linea de dialogo encaja en su lugar. Cada uno de sus movimientos busca apoyar a los companeros, ya que el peloton solo puede sobrevivir cooperando. Y la escena final obliga a ponerse firmes e inclinar la cabeza para guardar un minuto de silencio por los caidos.Aqui los companeros de armas realmente abaten enemigos y desvian el fuego hacia si mismos (en lugar de abrazarse de forma absurda como en Call of Duty). Se desplazan a la par contigo, te cubren las espaldas, sugieren (sin imponer) cursos de accion y, a menudo, asaltan habitaciones y despejan zonas sin necesidad de tu intervencion. Ademas, cada uno lleva provisiones de municion que comparte gustosamente con solo pedirlas. Gracias a estos detalles, Medal of Honor se juega con una naturalidad mucho mayor que la de aquellos shooters donde cada terrorista se obsesiona unicamente con tu persona y cuenta con una punteria impecable.

Sin embargo, el nivel de dificultad especial llamado Tier 1, carente de puntos de control, con limite de tiempo y municion contada (ademas de prescindir de la ayuda de apuntado en consolas), hace subir la adrenalina y acelera las pulsaciones. Aporta tablas de clasificacion, rivalidad contra amigos por los primeros puestos y el puro afan de completar la campana bajo tales exigencias para lucir una brillante condecoracion.No obstante, si bien la narrativa y su puesta en escena rozan la excelencia, la jugabilidad suscita ciertos reparos. El principal: ¿por que calcar a Call of Duty de manera tan evidente? La mayor parte del tiempo disfrutas de un shooter militar serio, repleto de maniobras agiles, duelos entre francotiradores e incursiones sigilosas tras las lineas enemigas. Pero de pronto el juego te toma bruscamente del brazo y se desata el caos... Una marea de talibanes desciende desde las montanas. Por puertas abiertas de par en par brota un torrente inacabable de combatientes. Un recorrido en vehiculo te fuerza repentinamente a empunar una ametralladora para acribillar todoterrenos que te persiguen.Abundan los prestamos y las referencias directas. Con demasiada frecuencia se arrebata el control de la camara para forzar la vista hacia la escena en curso («¡No te muevas! ¡Mira!»). El catalogo armamentistico resulta penosamente reducido y la mecanica de disparo es de corte excesivamente arcade, incluso mas simple que en Call of Duty. En la practica, los desarrolladores calcaron todo el esquema de control de aquella saga. Un par de adiciones funcionales consisten en deslizarse hacia una cobertura si se pulsa agacharse en plena carrera y asomarse cautelosamente tras las rocas ajustando con precision la postura mediante el stick del mando (en PC unicamente se dispone de inclinaciones rigidas a izquierda y derecha).

Asi pues, pese a todo su dinamismo, variedad de situaciones y una banda sonora emotiva que intensifica la atmosfera en los momentos clave, Medal of Honor peca de una falta de originalidad flagrante. No alcanza las cotas de Modern Warfare, cuyos creadores convirtieron en norma el asombro continuo del espectador. Tampoco es Bad Company, donde la mera posibilidad de volar paredes a bombazos compensa numerosos tropiezos. Es sencillamente otro shooter belico que ofrece un relato bien construido, pero que no aporta ni un apice de frescura. Y encima, no destaca precisamente por su apartado visual.La campana individual funciona sobre el motor Unreal Engine 3, cuya implementacion deja bastante que desear. Los entornos montanosos son pasables —unas rocas aridas bajo un filtro marron no son faciles de estropear—, pero las zonas urbanas consisten en casuchas cuadradas y genericas, con interiores esquematicos de puro hormigon armado. Las armas exhiben acabados impersonales, las animaciones de recarga lucen mecanicas y los efectos visuales son pobres. Luce bastante mas modesto que Modern Warfare 2 y carece de una optimizacion pulida. En consolas, la tasa de fotogramas por segundo ronda el limite de lo aceptable.Cabe destacar que los desarrolladores descartaron implementar cualquier clase de cooperativo, ni siquiera mediante misiones sueltas. Por su parte, el incentivo gratuito para usuarios de PS3 —el clasico Medal of Honor: Frontline, aparecido originalmente en PS2 y remasterizado en alta definicion— se percibe hoy demasiado arcaico, tanto en lo tecnico como en lo jugable, para atraer el interes contemporaneo. A lo sumo, sirve para provocar el rechazo mas absoluto.

Pasemos ahora al multijugador. ¿Sera alli donde se esconde el contendiente capaz de noquear de un solo golpe a Call of Duty y a toda su comunidad? Al fin y al cabo corrio a cargo de DICE, los creadores de Battlefield, utilizando el motor Frostbite, celebre por sus posibilidades destructivas.Mucho renombre, pero el resultado fue un trabajo sumamente perezoso. Cuatro modalidades. Tres mapas de gran tamano para una de ellas y cinco recintos diminutos para las demas. Los escenarios parecen concebidos por personas cuya nocion del juego en linea se reduce a un francotirador apostado sobre una loma que abate siluetas cual patos de feria. Como consecuencia, escasean las coberturas, la visibilidad es total, los personajes despiden un leve resplandor para delatar su posicion incluso en penumbra y el armamento hace gala de una precision surrealista. Tanto da un rifle de precision, una pistola o un fusil: todos liquidan con identica soltura de un extremo a otro del mapa. Los puntos de reaparicion estan distribuidos al azar; no es raro renacer en plena linea de fuego y caer fulminado al instante.Aqui no hay destruccion del entorno, ni tampoco equilibrio. Hay 24 participantes corriendo por mapas minusculos eliminandose sin tregua. Quien acumula la mayor cifra de bajas suele ser aquel que permanece agazapado en una esquina sin asomar la cabeza, acribillando a quien pase por delante. Imaginemos el cuadro: la unica salida de la base que no dominan los francotiradores, alguien plantado con una escopeta enfrente y, tiro tras tiro, aniquilando a quien cruce con un solo disparo en cualquier parte del cuerpo. Sin opciones de defensa. Comprobado en carne propia.

Es posible progresar, subir unos cuantos rangos, desbloquear armamento y hasta un unico camuflaje para el fusil reglamentario. Al avatar le crecera barba, lo cual tampoco viene mal. Cuando no se busca complicacion alguna y solo se pretende disparar sin freno (de manera impulsiva, ininterrumpida y con los altavoces retumbando por los graves), es ahi donde Medal of Honor cumple su cometido. Sirve para hacer tiempo hasta la llegada de Black Ops y despues relegarlo al olvido en la estanteria.

Diagnosis

Medal of Honor apenas se percibe como una propuesta autonoma. Parece mas bien una prudente exploracion del mercado, una tentativa de atraer miradas, ganar presencia mediante avances publicitarios espectaculares y recordar que existen alternativas a Call of Duty en este genero. Solo que, en esta ocasion, el trasfondo no parte de una fantasia belica al estilo de Tom Clancy, sino de un conflicto real.Por ello la campana rebosa pasion, aunque este elaborada con un presupuesto ajustado. Posee graficos discretos, pero compensados por hermosas vistas de montana. Acumula prestamos evidentes, pero goza de buen ritmo. Brinda una trama absorbente, aunque exasperantemente breve. Por ello el multijugador sabe a producto insustancial firmado por los «autores de Battlefield». Y por ello el lanzamiento se dirigio a una comunidad impaciente de Call of Duty que, a un mes del estreno de su gran referente, buscaba saciar las ganas de una experiencia centrada en fuerzas militares y terrorismo. Servido queda.Con todo, el principal desacierto recae sobre la editora. Durante meses, Electronic Arts adopto la pose del pescador exagerado, extendiendo los brazos para vendernos a su prometido rival de Modern Warfare: «¡Es asi de descomunal!». En la practica resulto ser aquel clasico perrito que ladra mucho pero muerde poco, generando mas escandalo que otra cosa.Pro:

  • Argumento solido y maduro sobre el conflicto en Afganistan
  • Excelente retrato de la contienda como una vasta maquinaria compuesta por multitud de piezas individuales
  • Magnifica labor actoral y personajes con personalidad propia
  • Banda sonora emotiva y bien integrada
  • Campana lo bastante amena como para sostener el interes a lo largo de sus... 4 horas de duracion
  • Mecanica acertada para deslizarse y asomarse tras coberturas, de gran utilidad en combate

Contra:

  • Duracion sumamente reducida de la campana
  • El nivel maximo de dificultad convencional (ajeno a Tier 1) se supera con excesiva facilidad
  • Abundancia de situaciones calcadas de la saga Call of Duty
  • Escenas con hordas interminables de talibanes que rozan lo inverosimil
  • Apartado visual anticuado
  • Multijugador fallido y prescindible; una produccion descuidada por parte de DICE que ni con los Killstreaks Support Actions logra remontar

Juego analizado en un portatil MSI GT735. Agradecemos a AMD su colaboracion.

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