Los medios informaron que la historia de los discos "muertos" podría ser una simple tormenta en un vaso de agua. A juzgar por lo que está sucediendo ahora, así es. No ha aparecido un flujo masivo de quejas sobre SSD defectuosos en la red, y la historia en sí parece una posible falsificación.
Microsoft fue la primera en comentar la situación. La compañía declaró que su telemetría y análisis interno no revelaron problemas con los SSD en Windows 11. Según los representantes, las últimas actualizaciones no afectaron la frecuencia de fallos de las unidades.
Luego habló Phison, uno de los mayores fabricantes de controladores para SSD. Allí señalaron que la lista de modelos supuestamente afectados que circula por la red es falsa. Además, Phison está preparando una demanda contra aquellos que se hicieron pasar por sus representantes.
La compañía también publicó los resultados de un estudio de una semana: más de 2200 ciclos de prueba no mostraron ni un solo fallo. Ningún socio de Phison que fabrica SSD informó de problemas, lo que se habría notado en las reclamaciones de garantía.
Anteriormente se afirmaba que los fallos en Windows 11 solo ocurrían bajo ciertas condiciones, por ejemplo, si el disco estaba lleno en más del 60%.