Okamoto trabajó casi diez años en Nintendo, participando en la creación de Mario y Pikmin, antes de convertirse en productor de Silent Hill. Señaló:
"Los programadores que son perezosos para implementar algo, y los gerentes que se esconden detrás de los plazos y el presupuesto, son excluidos de los equipos sin dudarlo".
Según él, Nintendo tiene una cultura donde cada empleado puede tomar decisiones.
"Si una especificación le parece aburrida a un programador, tiene derecho a implementarla de tal manera que la haga interesante. En eso consiste el profesionalismo".
Al mismo tiempo, es inaceptable depender de los gráficos.
"Si no puedes entender si una mecánica funciona hasta que veas modelos hermosos, se te considerará incompetente".
Okamoto cree que la mayor amenaza a la innovación proviene de los "expertos en diseño de juegos" y los críticos, que obstaculizan la experimentación.
"Es importante no tener miedo de probar incluso lo que parece extraño a primera vista".
Recordó que Shigeru Miyamoto y el fallecido presidente Satoru Iwata siempre mantuvieron un enfoque práctico para el desarrollo.
"Quien afirma que puede juzgar sin implementar, simplemente es arrogante".
Al mismo tiempo, reconoció que el método de Nintendo es menos adecuado para los juegos de historia, ya que la reconstrucción de costosas escenas de corte no es rentable. Aquí, según él, es mejor probar y cambiar en la etapa del guion.