Los legisladores han ideado otra forma de llenar las arcas.
Recientemente, una iniciativa legislativa de México ha atraído la atención de la comunidad de jugadores. En esencia, la intención es equiparar los videojuegos violentos a un paquete de cigarrillos.
Según el documento presentado a la Cámara de Diputados, se propone introducir un impuesto especial del 8% sobre los servicios digitales relacionados con los videojuegos violentos.
También se propuso aumentar los impuestos sobre los juegos de azar en línea (gambling) y las bebidas no alcohólicas, incluidos los productos que contienen edulcorantes no calóricos.
En los «Criterios Generales de Política Económica» se declara que «Investigaciones recientes han identificado una relación entre jugar videojuegos violentos y un mayor nivel de agresión entre los adolescentes, así como consecuencias sociales y psicológicas negativas, como el aislamiento y la ansiedad».
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum afirma que «el consumo de productos de estas industrias conlleva altos costos sociales y económicos: desde la obesidad y la diabetes asociadas al consumo de bebidas azucaradas, hasta el aislamiento y la ansiedad asociados al juego intensivo de videojuegos, así como pérdidas financieras para las familias como resultado del aumento de la popularidad de los juegos de azar digitales».
Se supone que la introducción de este impuesto conducirá a un aumento en el costo de los videojuegos para los jugadores de México.