Microsoft sufrió pérdidas significativas el año pasado, principalmente debido a la integración de los juegos de la serie Call of Duty en la suscripción Game Pass. Según un exempleado de la compañía, que deseó permanecer en el anonimato, la renuncia a las ventas tradicionales provocó una pérdida de más de 300 millones de dólares en consolas y PC. Así lo informa Bloomberg.
En respuesta a los desafíos financieros, la directora financiera de Microsoft, Amy Hood, encargó al equipo de Xbox que encontrara formas alternativas de aumentar las ganancias, según fuentes de la publicación entre empleados actuales y antiguos de la compañía.
Según los analistas, la estrategia de Microsoft solo fue beneficiosa para los propios jugadores, pero no para el negocio. Los ingresos directos por ventas se desplomaron significativamente.
Game Pass no cumplió con el crecimiento explosivo esperado después de la compra de Activision, y Microsoft se dio cuenta de que los costos de infraestructura no se ajustan a su modelo de precios.
Antiguos empleados de Xbox, familiarizados con los procesos de trabajo internos, confirman: agregar Call of Duty a Game Pass hizo que el juego estuviera disponible para millones de suscriptores, pero redujo drásticamente la cantidad de copias vendidas. A pesar de esto, la última entrega de la franquicia, Call of Duty: Black Ops 6, se convirtió en el juego más vendido en los Estados Unidos en 2024 y en un récord de ventas en la historia de la serie. Sin embargo, según informa IGN, la principal contribución la realizó la consola PlayStation, que representó el 82% de todas las ventas.