Los analistas financieros calificaron el acuerdo de "dudoso", pero dentro de la empresa lo consideran una oportunidad para deshacerse de la presión trimestral de los inversores. Tras el acuerdo, EA contrajo una deuda de 20 000 millones de dólares, pero, según Earl, renunciar a su condición de empresa pública elimina una "enorme tensión".
"En una empresa pública existe una presión constante: hay que mostrar resultados cada trimestre. Pero cuando se puede pensar en perspectivas a 10 años, se abre el camino a decisiones creativas más ponderadas", señaló Earl en una entrevista a CBS News.
Añadió que ahora EA podrá asumir mayores riesgos, experimentar con nuevos formatos y plataformas, desde juegos para móviles y modelos condicionalmente gratuitos hasta la transmisión en dispositivos "inteligentes".
Earl calificó esto como "el punto de partida para un nuevo crecimiento de EA como empresa privada". Pero los expertos advierten: 20 000 millones de dólares de deuda podrían acarrear recortes y la congelación de parte de los proyectos, a pesar de las oportunidades que se abren.