En los últimos meses, Intel se ha enfrentado a serias dificultades financieras: siguieron despidos y cancelaciones de proyectos. La salida fue la ayuda de los competidores, incluida NVIDIA, que invirtió varios miles de millones de dólares en la empresa. Huang señaló que no guarda rencor, aunque, según dijo en una entrevista con Jim Cramer, "Intel quería matarnos".
A finales de los 90 y principios de los 2000, Intel, bajo el liderazgo de Andrew Grove, ya era una de las empresas más grandes, mientras que NVIDIA apenas comenzaba su camino. Según Cramer, Grove no respetaba a Huang ni a su empresa.
En aquellos años, Intel intentó limitar a sus competidores a través de acuerdos de licencia desfavorables. NVIDIA también participó en contratos similares, creando inicialmente chips para los procesadores de Intel, pero luego pasó a sus propios desarrollos. El conflicto llegó a los tribunales y NVIDIA ganó el caso: Intel pagó 1.500 millones de dólares en regalías por licencias.
Ahora todo es diferente: NVIDIA invirtió 5.000 millones de dólares en Intel. Según Huang, Intel desarrollará un microprocesador para ellos y creará otro modelo orientado a un nuevo mercado.