Según Kojima, la idea se inspiró en las formas tradicionales japonesas de publicidad, cuando se entregaban pequeños recuerdos a la gente en las calles para llamar la atención sobre un nuevo producto. Pero en la práctica, todo no salió como se había previsto.
"Casi nadie quiso tomarlas. La gente evitaba el contacto visual y nos evitaba", reconoció. El desarrollador atribuyó el fracaso a las consecuencias de la pandemia y al hecho de que la gente se ha acostumbrado a la publicidad digital.
Después de que la historia de la promoción apareciera en Internet, todas las servilletas se agotaron rápidamente. Kojima señaló:
"Fue un gesto contra las tendencias modernas, pero la combinación de offline y online funcionó mejor".