La historia continuó en el parlamento británico, donde los diputados debatieron la cuestión de la protección del consumidor y la seguridad de los juegos digitales. Uno de los políticos declaró:
«El ejemplo de Concord, lanzado en agosto de 2024 para PlayStation 5 y PC, demostró que los usuarios deben saber cuánto tiempo funcionará el producto».
Señaló que Sony devolvió el dinero a los compradores, «pero no siempre es así».
Los parlamentarios subrayaron que los editores están obligados a informar con antelación sobre el tiempo que sus juegos estarán disponibles. La nueva legislación Digital Markets, Competition and Consumers Act 2024 exige a las empresas que faciliten «información clara, oportuna y precisa sobre la duración de los productos digitales». Esto es especialmente importante para los juegos como servicio, donde los jugadores a menudo pierden el acceso sin previo aviso.
El diputado Ben Goldsborough, refiriéndose al movimiento Stop Killing Games, recordó que la industria del juego aporta 7.600 millones de libras esterlinas al Reino Unido y da 75.000 puestos de trabajo.
«Los jugadores invierten no sólo dinero, sino también emociones. Cuando un juego desaparece, desaparece también una parte de sus vidas».
Los debates en torno a Concord se convirtieron en un símbolo de la actitud de la industria hacia los usuarios. Aunque el gobierno no tiene previsto introducir nuevas medidas, las consecuencias del fracaso de Sony son evidentes.