Según Wall Street Journal, la financiación principal la proporcionará el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita, que, tras el cierre del acuerdo, recibirá el 93,4% de las acciones de Electronic Arts. Silver Lake y Affinity Partners recibirán el 5,5% y el 1,1%, pero PIF también tiene participaciones significativas en estas empresas. En teoría es un consorcio, pero el control pasará por completo a PIF si el acuerdo es aprobado por los reguladores y los accionistas.
Según los documentos presentados ante el organismo antimonopolio brasileño, de los 55 mil millones de dólares, 36,4 mil millones serán fondos propios y otros 20 mil millones serán préstamos. WSJ estima que PIF invirtió realmente unos 29 mil millones de dólares, teniendo en cuenta las acciones de EA que ya posee, una suma inalcanzable para los demás participantes en el acuerdo.
PIF lleva muchos años comprando activamente participaciones en empresas de juegos, desde Take-Two y Capcom hasta Nexon y Nintendo. Pero la adquisición casi total de EA es un paso de otra magnitud. En octubre, el director de EA, Andrew Wilson, aseguró que "los valores y compromisos de EA con los jugadores permanecerán sin cambios". Pero es difícil ignorar la influencia de un inversor que financia toda la adquisición.