Con la anterior dirección, Sony aceptaba su posición en el mercado nacional y no intentaba competir activamente con Nintendo. Nishino cambió el enfoque y lanzó un nuevo modelo el 21 de noviembre.
El precio de la versión digital de la PS5 se redujo de ¥72 980 (unos $473) a ¥55 000 (~$350), volviendo al nivel anterior al fuerte aumento de precio en 2024.
El efecto fue mínimo, especialmente en el contexto del crecimiento de Switch 2. Según Famitsu, en las dos primeras semanas después del lanzamiento, el modelo vendió 36 983 y 35 786 unidades, más que en los meses anteriores. En el último informe, la revista estimó las ventas semanales de PS5 en 18 912 consolas, por debajo de la cifra del mismo período del año pasado (21 574).
Las ventas de PS5 en Japón apenas cambiaron, a pesar de la reducción de precio. Posiblemente, sin la versión de idioma, los resultados serían aún peores, pero en general Sony sigue estando por detrás.
La situación se agrava por el hecho de que los grandes juegos japoneses — Resident Evil Requiem, Final Fantasy VII Remake Intergrade y Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties — ahora también salen en Switch 2. También influye el formato estacionario de la PS5 y la ausencia de franquicias con una importancia cultural del nivel de Mario o Pokémon.
Nishino seguirá intentando cambiar la situación, pero está claro que el precio no es el único problema de PlayStation en Japón.