Los fabricantes de chips están redirigiendo la capacidad a soluciones de IA más rentables, lo que reduce la disponibilidad de memoria para la electrónica de consumo y aumenta rápidamente los precios; se espera un aumento de hasta el 30%.
Esto afectará especialmente a las consolas de nueva generación. La PlayStation 6, cuyo lanzamiento se espera para 2027-2028, y la nueva Xbox podrían aparecer a un precio significativamente más alto. Según filtraciones, la PS6 debería costar entre 700 y 800 dólares, y la nueva Xbox entre 800 y 1200 dólares.
Los analistas advierten que la baja rentabilidad de los fabricantes podría llevar a trasladar directamente los costes a los jugadores. Para las consolas actuales, el aumento de precios será del 10-15%, para los PC, hasta el 30%.
La situación se ve agravada por el aumento de tarifas ya producido y la caída de la demanda. Las ventas de equipos de juego están disminuyendo, y los precios medios de los dispositivos alcanzan valores récord. Los expertos tampoco descartan retrasos en los lanzamientos: los fabricantes podrían retrasar las fechas de lanzamiento, temiendo una demanda débil en el segmento caro.