El director creativo del estudio Aggro Crab, Caelan Pollock, cree que el uso generalizado del término soulslike encierra a los desarrolladores en un ciclo de reproducción infinita de las decisiones del primer Dark Souls. Subraya que "el mejor juego de este tipo ya se creó hace mucho tiempo", y sigue siendo el Dark Souls original, por lo que los intentos de copiarlo en todos los detalles no tienen sentido.
Según Pollock, la fuerza del original radicaba en su profunda imperfección, que aseguró al juego una fuerte respuesta del público, influyendo en toda la industria. Cuando otros estudios repiten mecánicamente elementos como la gestión de la resistencia o el sistema de devolución de objetos tras la muerte, el resultado suele ser impersonal y carente de identidad propia. En lugar de desarrollar ideas, los desarrolladores se aferran cada vez más a las características formales de un "juego souls".
Pollock llama a Another Crab’s Treasure la salida de este círculo vicioso. El proyecto abandona la fantasía oscura y cuenta la historia de un cangrejo que sobrevive en un océano contaminado y utiliza basura plástica como armadura, una referencia directa al problema del cambio climático. Según los desarrolladores, el estudio corrió un riesgo conscientemente, esperando que los jugadores estuvieran preparados para una nueva interpretación de la fórmula familiar.