En medio de la escasez de DRAM y la creciente demanda de la industria de la IA, la administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, está considerando la posibilidad de imponer aranceles del 100 por ciento a los chips de memoria fabricados fuera del país.
Así lo anunció el Secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, durante la ceremonia de colocación de la primera piedra de la nueva fábrica de Micron en Nueva York. Según él, las empresas que no establezcan la producción de memoria en los Estados Unidos podrían enfrentarse a las tarifas máximas.
Aunque no se nombraron empresas concretas en la declaración, los principales actores del mercado podrían verse afectados por los posibles aranceles. Así, Samsung ya ha anunciado inversiones en infraestructura de semiconductores en EE. UU., incluidos los procesos frontend y backend, pero aún no se planea la construcción de una fábrica completa para la producción de memoria. SK hynix está invirtiendo alrededor de $4 mil millones en un proyecto en West Lafayette (Indiana), pero se centra en el empaquetado y la investigación, no en la producción en masa de DRAM.
Por el momento, la única gran empresa que realmente produce —o planea producir— DRAM en EE. UU. sigue siendo Micron.
También están en peligro las empresas taiwanesas Nanya Technology y Winbond Electronics, que desempeñan un papel importante en la cadena de suministro global de DRAM.