Un total de 46 miembros de la Cámara de Representantes de EE. UU. del Partido Demócrata instaron a la Comisión Federal de Comercio a examinar minuciosamente el acuerdo, en virtud del cual EA se convertiría en una empresa privada con la participación del Fondo Soberano de Arabia Saudita, así como de las firmas de inversión Silver Lake y Affinity Partners.
La correspondiente carta abierta fue enviada al jefe de la Comisión Federal de Comercio, Andrew Ferguson. Los legisladores expresaron "serias preocupaciones" con respecto a las posibles consecuencias del acuerdo para el mercado laboral y la competencia en la industria del juego de EE. UU.
En la carta se subraya que la industria de los videojuegos está experimentando un período de inestabilidad y despidos masivos: en los últimos años, decenas de miles de especialistas han perdido su trabajo. EA también participó en esta ola de despidos, mientras que, según los congresistas, la brecha entre la dirección y los empleados de base de la empresa sigue siendo enorme: el director general de EA, Andrew Wilson, gana 260 veces más que el empleado medio.
Una preocupación aparte es la estructura financiera del acuerdo. Después de la compra, EA, como se señala en la carta, se verá agobiada por una deuda de aproximadamente $20 mil millones. En opinión de los legisladores, esto crea incentivos para una mayor optimización de los gastos, incluyendo nuevos despidos, traslado de puestos de trabajo al extranjero, reestructuración o cierre de estudios.