El estudio Wildlight Entertainment reveló que inicialmente planeaba lanzar Highguard en formato shadowdrop, un lanzamiento sorpresa sin anuncios previos, siguiendo el ejemplo de Apex Legends. Los autores querían que el proyecto hablara por sí mismo y evitar la presión de una campaña de marketing prolongada.
La situación cambió en 2025, cuando Geoff Keighley jugó personalmente a Highguard. El presentador de The Game Awards se interesó tanto por el proyecto que insistió en mostrar un tráiler durante la ceremonia. Además, el espacio no era publicitario: el vídeo llegó a los TGA exclusivamente por iniciativa de Keighley. El estudio aceptó y cambió apresuradamente la estrategia de promoción, lo que más tarde calificó como un "disparo en el pie".
El problema era que el tráiler no estaba concebido como una presentación independiente. En el marco del shadowdrop, solo debía preceder a una demostración de 25 minutos de juego. Sacado de contexto y mostrado a una audiencia de millones de personas, el vídeo dejó a los jugadores sin comprender las mecánicas, lo que rápidamente condujo a críticas y acusaciones de marketing deficiente.
En resumen, el entusiasmo de Keighley condujo a una campaña desorientadora y a una fría recepción tras el lanzamiento. Su comentario de que los jugadores escépticos se disculparían tras el lanzamiento de Highguard también causó un revuelo adicional.