La acción es una respuesta a la reestructuración radical planeada por la dirección con despidos masivos y cierre de proyectos.
La principal razón de la protesta es un nuevo programa de ahorro que supone una reducción de los gastos fijos de 200 millones de euros en dos años. Los empleados temen no solo la pérdida de empleo (en Francia podría verse afectado hasta el 5% del personal, y en la sede de París uno de cada cinco empleados), sino también el endurecimiento de las normas de trabajo a distancia.
También se ha confirmado una estrecha colaboración con las delegaciones internacionales de Ubisoft para dar un carácter global a la protesta y obligar a la dirección a reconsiderar la política de la empresa.