La causa fueron sus comentarios públicos en LinkedIn. En ellos, el desarrollador criticó la nueva política de Ubisoft, que obliga a los empleados a trabajar en la oficina los cinco días de la semana.
Según Michaud-Cromp, en la empresa explicaron el castigo por una "supuesta violación del deber de lealtad" hacia el empleador. El motivo fue una publicación en la que puso en duda la posición oficial de la dirección. Ubisoft sostiene que el formato presencial mejora la interacción dentro de los equipos, a lo que el empleado respondió:
Vamos, no somos tontos… sabemos perfectamente por qué en realidad quieren el regreso a las oficinas 5 días…
Con ello dejó claro que la decisión no está motivada por la preocupación por los proyectos.
El incidente agravó unas relaciones ya tensas entre la dirección y el personal. Según datos no oficiales, la exigencia de trabajo obligatorio en oficina es extremadamente impopular entre los empleados, que la consideran un paso atrás tras varios años de exitoso trabajo remoto. La suspensión de un veterano del estudio por una declaración pública puede convertirse en otro punto de tensión en vísperas de la huelga de tres días de las divisiones francesas de Ubisoft, prevista para mediados de febrero.