La comparación con ARC Raiders es reveladora. Embark Studios pasó por años de pruebas cerradas y abiertas, cambiando casi hasta quedar irreconocible. Las primeras versiones eran solo un esqueleto, y la retroalimentación constante de la comunidad junto con las iteraciones de los desarrolladores creó un proyecto al que los jugadores regresan.
Highguard no tuvo esas etapas. El anuncio unas pocas semanas antes del lanzamiento en The Game Awards y la ausencia de pruebas públicas condenaron de inmediato al juego a la etiqueta de "Concord 2.0", dura, pero en gran medida justa.
El ejemplo de Bungie y Marathon muestra que la crítica puede ser útil: el estudio escuchó a los jugadores y perfeccionó el proyecto. La lección es clara: lanzar un juego multijugador sin diálogo con los jugadores en 2026 casi siempre conduce al fracaso, despidos y cierre del estudio.