En la división de juegos de Microsoft se han producido importantes cambios de personal, que han sido una sorpresa incluso para algunos empleados de la empresa. Junto con la salida del jefe de Microsoft Gaming, Phil Spencer, también deja la compañía la presidenta de Xbox, Sarah Bond, una figura que muchos consideraban la sucesora natural de Spencer.
Oficialmente, los cambios se anunciaron el viernes, aunque inicialmente el anuncio estaba previsto para más adelante. Según fuentes, Microsoft se vio obligada a acelerar la publicación debido a una filtración de información y a un material que estaba preparando la prensa.
Como resultado, se desató el caos dentro de la división: los empleados se enteraron de las noticias por los medios de comunicación antes que por los memorandos internos. El equipo responsable de las redes sociales de Sarah Bond no estaba preparado: en su página de la red social profesional estuvo colgado durante un tiempo un post sobre Xbox, publicado justo antes del anuncio de su marcha.
Sarah Bond asumió el cargo de presidenta de Xbox en octubre de 2023, inmediatamente después del cierre del acuerdo de compra de Activision Blizzard por 68.700 millones de dólares. Desempeñó un papel clave en la negociación del acuerdo con los reguladores y se convirtió gradualmente en la cara pública de Xbox, mientras Spencer se encargaba de la integración del nuevo activo gigante.
Sin embargo, dentro de la empresa, según fuentes, su estrategia suscitaba cada vez más dudas. Bond promovió activamente el concepto de "Xbox en todas partes", desplazando el foco de las consolas a las tecnologías en la nube y las plataformas móviles. La campaña de marketing "This is an Xbox", que posicionaba los smartphones y los televisores como una alternativa a la consola, causó desconcierto tanto a la audiencia como a los empleados.
Además, la tienda móvil de Xbox que ella anunció, que debía lanzarse en julio de 2024, aún no ha aparecido. En este contexto, los ingresos del negocio de hardware de Xbox cayeron durante tres años fiscales consecutivos, y se prevé que la tendencia continúe en 2026.
Muchos empleados actuales y antiguos de Xbox, según fuentes, recibieron la marcha de Bond con alivio. La elogian por su capacidad para construir asociaciones, pero señalan su duro estilo de gestión y su intolerancia a las críticas a la estrategia.