La razón fue el juego Highguard. El proyecto fue promocionado en un gran programa de Keighley, pero después del lanzamiento causó una gran decepción. Cuando se supo que los servidores del juego se desconectarían el 12 de marzo, poco después del lanzamiento, los usuarios comenzaron a criticar masivamente al periodista en los comentarios. Los jugadores exigen disculpas oficiales y lo acusan de haber inflado las expectativas del proyecto, que, en su opinión, estaba condenado al fracaso desde el principio.
En los comentarios debajo de las publicaciones de Keighley, apareció una ola de memes con payasos y llamamientos al presentador de The Game Awards para que asumiera la responsabilidad de promocionar proyectos débiles.
Las críticas no se refieren solo al estado técnico del juego. Los usuarios también se quejan del diseño de los personajes y la dirección artística, que muchos consideran una de las razones del escaso interés en el proyecto.
Al mismo tiempo, algunos jugadores defienden a los desarrolladores y al propio Keighley. Creen que Highguard fue víctima de odio masivo y "review-bombing". En su opinión, el juego tenía potencial, pero la atmósfera tóxica en la red ahuyentó incluso a los streamers, que tenían miedo de elogiar el proyecto.