Proveedores de chips como TSMC y Samsung se enfrentan a problemas.
El aumento de la tensión geopolítica está empezando a presionar la cadena de suministro global de tecnología, lo que podría crear serios riesgos para la industria de la inteligencia artificial y el sector tecnológico, que están en rápido desarrollo. Los expertos advierten: si los conflictos actuales y las restricciones comerciales persisten, los principales fabricantes de semiconductores podrían tener dificultades para satisfacer la demanda mundial.
Una de las principales amenazas se considera la interrupción de las cadenas de suministro. Problemas similares ya se habían manifestado debido a la política arancelaria de Estados Unidos, que complicó el trabajo de proveedores como TSMC y Samsung. Sin embargo, una nueva ola de riesgos está relacionada con el conflicto en Oriente Medio. Si la tensión se prolonga durante varios meses, las empresas taiwanesas y surcoreanas podrían tener dificultades para producir los chips necesarios para la infraestructura de IA.
La situación se complica por la dependencia de los países asiáticos de los recursos energéticos importados. Un importante nodo del comercio mundial sigue siendo el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro de petróleo y gas. Cualquier interrupción en su funcionamiento podría alterar la logística de los suministros y aumentar el coste de los recursos energéticos. Para los fabricantes de microchips esto es fundamental: por ejemplo, las empresas de TSMC consumen enormes cantidades de energía, y las posibles restricciones en el suministro de gas natural licuado de Qatar o de petróleo de los países del Golfo Pérsico podrían afectar gravemente a sus capacidades de producción.
Además de la energía, también se ven amenazados los suministros de recursos tecnológicos. Según los medios de comunicación surcoreanos, para empresas como Samsung Electronics y SK hynix, el problema más acuciante podría ser la dependencia de la importación de helio de Qatar. Este gas se utiliza para enfriar las obleas de silicio durante las etapas de producción de alta energía y es especialmente importante cuando se utiliza la tecnología de litografía ultravioleta extrema, que se aplica en la producción de microchips de memoria modernos.
A corto plazo, los fabricantes están parcialmente protegidos por las reservas de componentes y materias primas. Sin embargo, si el conflicto se prolonga durante semanas o meses, las consecuencias podrían ser graves.