Ahora está claro por qué el editor de Crimson Desert no proporcionó a los periodistas versiones para consola con antelación. En las grabaciones de juego más recientes se puede ver que durante la batalla con uno de los jefes, la velocidad de fotogramas cae regularmente hasta 10 FPS tanto en la PS5 básica como en la potente PS5 Pro. En esos momentos, el juego se convierte en una "presentación de diapositivas". Para un proyecto en el que los tiempos, las esquivas perfectas y las paradas son fundamentales, esta frecuencia de fotogramas se convierte en un serio obstáculo.
Parece que al estudio Pearl Abyss aún le queda un largo camino por recorrer en la optimización del juego. Además de corregir las caídas, los desarrolladores deben implementar el escalado FSR para el modo de rendimiento, ya que ahora la imagen a 60 FPS en PS5 recuerda a los juegos de la primera Switch.