Según el insider Jez Corden, la compañía está considerando renunciar a agregar nuevas partes de Call of Duty a la suscripción el día del lanzamiento mundial. Esto sería un giro brusco, considerando que la serie fue uno de los argumentos del acuerdo con Activision Blizzard por $69 mil millones.
La razón son las finanzas. Agregar Call of Duty a la suscripción atrajo a la audiencia, pero afectó las ventas. Según datos no oficiales, Microsoft perdió hasta $300 millones en ingresos potenciales de copias que podrían haberse vendido al precio completo.
Parece que el modelo con juegos AAA caros en una suscripción relativamente barata ha alcanzado su límite y está dejando de ser rentable.
La noticia provocó una reacción violenta. Los jugadores temen que Microsoft esté tratando de "volver a meter la pasta en el tubo". Muchos señalan: a un precio de Ultimate de 30 dólares al mes, eliminar tal bonificación sin reducir el costo sería "extremadamente injusto".
Los fanáticos advirtieron sobre una fuerte respuesta negativa; para muchos, precisamente los "lanzamientos desde el primer día" fueron la principal razón para permanecer en el ecosistema de Xbox.
Si la información de Corden se confirma, Microsoft incumplirá la promesa hecha al comprar Activision.