Según Troy Baker, quien interpreta a Higgs, el creador de Death Stranding 2 prefiere que el jugador se sienta conmovido emocionalmente después de terminar el juego, incluso si eso es más importante que el mero entretenimiento.
Según el actor, Kojima quiere que el jugador "se aleje del juego conmovido, no solo entretenido".
Este enfoque refleja el estilo de trabajo del diseñador de juegos japonés. Baker lo describe como "un juego de todo o nada", sin compromisos ni medias tintas.
El actor también señaló que el trabajo con Kojima se basa en la confianza: el desarrollador les da libertad a los actores, pero al mismo tiempo mantiene una visión clara de todo el proyecto.
Este enfoque ya se manifestó en el primer Death Stranding, donde la estructura y el ritmo experimentales provocaron reacciones mixtas en los jugadores. A pesar de esto, el juego encontró su público y se convirtió en un éxito.
Las palabras de Baker muestran que la secuela no intentará complacer a todos. Kojima apuesta por una experiencia que debería quedarse con el jugador durante mucho tiempo, incluso si no la aprecian de inmediato.