Glen Schofield, creador de Dead Space y The Callisto Protocol, se muestra escéptico ante las afirmaciones de que, gracias a la IA, los grandes juegos AAA podrán ser creados por equipos de 20 personas. Señaló que el desarrollo requiere una enorme atención al detalle, desde la disposición de los objetos hasta la configuración de la cámara, y que este nivel de matices aún no es alcanzable para la automatización.
Sin embargo, el desarrollador cree que ignorar las nuevas tecnologías es un error. Según él, en pocos años aparecerán en el mercado especialistas que dominen las herramientas de la IA, mientras que algunos artistas seguirán negándose a utilizarlas. Estableció un paralelismo con la introducción de las tecnologías de captura de movimiento, que también suscitaron inicialmente resistencia en la industria.
Schofield también subrayó que en las conversaciones sobre el futuro del desarrollo cada vez se habla más de la reducción de costes y la disminución de los equipos, pero casi no se menciona la creatividad. Al mismo tiempo, es precisamente ella, en su opinión, la que sigue siendo un elemento clave en la creación de juegos.
El desarrollador cree que las empresas de IA crean principalmente herramientas capaces de acelerar la producción de contenidos: personajes, animaciones y recursos. Esto puede aumentar la eficiencia del trabajo, pero no reducirá la carga de los especialistas: por el contrario, los equipos tendrán la oportunidad de añadir aún más contenido a los proyectos.
Por separado, Schofield abordó la cuestión del coste de las nuevas tecnologías. Está seguro de que las herramientas de la IA no serán gratuitas y que su introducción requerirá costes adicionales, incluida la contratación de especialistas en IA. Como resultado, a pesar de la posible aceleración de los procesos, el desarrollo de juegos puede no ser más barato a corto plazo.