Todo comenzó con el análisis del profesor Joost van Dreunen en LinkedIn, donde sugirió que Game Pass, en su forma actual, es demasiado costoso y podría pasar a un modelo con publicidad. Layden, conocido por su escepticismo hacia las suscripciones, comparó el servicio de Microsoft con un paciente en estado crítico y afirmó que la industria ya debería preparar la "autopsia" para extraer lecciones de este fracaso.
La respuesta de la nueva jefa de Xbox, Ash Sharma, fue breve, pero directa. En lugar de discutir, le escribió a Layden:
Con gusto hablaré cuando se presente la ocasión.
Una invitación pública al diálogo de este tipo, después de las palabras sobre un "caso sin esperanza", se convirtió en una rara muestra de confianza en la industria tecnológica.
Sharma también dejó claro que está dispuesta a debatir las cuestiones de rentabilidad de Game Pass y a confrontar su estrategia con las críticas de los veteranos de la industria.