Los empleados de EA temen un mayor control sobre el desarrollo de juegos tras la compra de la empresa por Arabia Saudita

NoticiasИсточник: Dragon Age: The Veilguard

Es probable que la nueva dirección no tolere los intentos de los desarrolladores de impulsar sus puntos de vista políticos y su agenda en los juegos.

La adquisición de Electronic Arts por un consorcio liderado por el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita se completó oficialmente el 4 de agosto. El acuerdo, valorado en 55 mil millones de dólares, convirtió a EA en una empresa privada, con aproximadamente 20 mil millones de dólares de financiación obtenidos a través de deuda. Además del PIF, el consorcio incluía a Silver Lake y la empresa de inversión Affinity Partners de Jared Kushner.

Tras el cierre del acuerdo, los empleados de EA siguen temiendo que la nueva dirección pueda aumentar el control sobre qué juegos desarrollará la empresa y qué temas serán indeseables.

Las preocupaciones sobre posibles cambios surgieron incluso después del anuncio de la compra. Algunos empleados actuales y anteriores de EA expresaron su preocupación por el destino de proyectos con un énfasis notable en la diversidad y la inclusión, en particular The Sims. Trick Weeks, ex guionista principal de BioWare, sugirió entonces que los proyectos sobre armas y fútbol serían bien recibidos, mientras que un intento manifiesto de promover los “valores occidentales” podría enfrentar problemas.

Anteriormente, EA intentó asegurar a sus empleados que los valores corporativos y culturales de la empresa se mantendrían después de la transición al control del nuevo propietario. Sin embargo, según Game Developer, estas declaraciones no disiparon las dudas dentro de la empresa. Un empleado sugirió que los proyectos simplemente podrían no ser aprobados si no se ajustan a las ideas del nuevo propietario, y los desarrolladores podrían incluso no proponer algunas ideas para evitar conflictos con la dirección.

Otro empleado afirmó que la compra le causaba malestar moral debido a la situación de los derechos humanos en Arabia Saudita. Otro trabajador criticó la decisión de la empresa de pasar al control del príncipe saudí y señaló que la participación de Affinity Partners de Jared Kushner solo intensifica la percepción negativa del acuerdo.