La industria del videojuego está en shock: Vince Zampella ha fallecido en un accidente de coche. Para muchos, el creador de Titanfall, líder de proyectos como Medal of Honor, Call of Duty, Star Wars: Jedi, así como del renacimiento de Battlefield, fue una figura que moldeó el mercado durante décadas.
En la red y en los medios han aparecido cientos de condolencias de desarrolladores, editores y antiguos colegas. El mensaje general es uno: Zampella no solo era un visionario, sino también un líder que sabía cómo liberar el potencial de los equipos.
Especial atención ha recibido el material de archivo de Geoff Keighley: una entrevista con Zampella grabada hace 16 años. Hoy, esta conversación ha adquirido un nuevo significado emocional.
Eric Hewitt, que trabajó directamente con él, destacó:
Sé que dicen: "No deberías juntarte con tus ídolos", pero Vince era una excepción. Hacía todo por amor a los juegos, sin dejar de ser una buena persona que se preocupaba por su familia de desarrolladores. Era uno de nosotros. Los juegos que creó son inmortales, y las tendencias marcadas por sus equipos se sienten incluso hoy en día, pero siempre le recordaré por el hecho de que durante la crisis de la empresa transfirió a los empleados contratados de Infinity Ward a empleados fijos de Respawn. Nadie nunca ha hecho eso, y nadie lo hace todavía. Su impacto positivo en la industria y en la industria del juego en general es inconmensurable. Descansa en paz, rey de los shooters.
La industria ha perdido a uno de esos raros líderes cuya influencia se sentirá incluso después de años.