El mercado japonés nunca ha sido favorable para Microsoft, pero los datos recientes de ventas de 2025 resultaron devastadores para la compañía.
Según el informe de Famitsu, en 12 meses se vendieron en Japón solo 31.226 consolas de la familia Xbox Series. Esto representa una caída de casi el 75% en comparación con 2024, cuando se comercializaron más de 117 mil dispositivos.
Para comprender la magnitud del fracaso, basta con señalar que en 2024 solo Xbox Series S se vendió en una cantidad mayor que todas las versiones de Xbox juntas durante el año pasado. Este es el peor resultado desde 2019, el sombrío final de la era de Xbox One.
La principal causa del descenso se atribuye a la agresiva política de precios de Microsoft, que en un mercado altamente competitivo parece un suicidio de imagen. En 18 meses la compañía subió los precios dos veces: Xbox Series S se encareció casi un 38%, Series X un 22%. Sumado al aumento de precio del año pasado para Xbox Game Pass, duramente criticado, la oferta simplemente dejó de ser interesante para el comprador japonés.
En la confrontación con las dominantes Nintendo y Sony, Microsoft apostó no por el precio, sino por maximizar la ganancia por unidad de producto, lo que llevó a la casi completa desaparición de la marca de las tiendas.
Los problemas no se limitan a Asia. A 2025 ya lo llaman el "peor de la historia" para el "hardware" de Xbox en todo el mundo.