El nuevo juego no copia a su predecesor. El proyecto apuesta por combates por turnos, un sistema de cartas, la creación de combinaciones y la exploración de mazmorras, conservando la característica progresión de "bola de nieve". Los jugadores usan cartas con un aumento en el coste de maná, prolongan las rachas gracias a cartas especiales, mejoran armas y crean configuraciones poderosas.
Las primeras calificaciones muestran que no hubo un fracaso serio. En OpenCritic, el juego tiene 82/100 y un 88% de recomendaciones. No es el principal éxito del año, pero el inicio es sólido.
Los periodistas elogian el adictivo ciclo de juego en el espíritu de "una partida más", la combinación de estrategia y caos, la variedad de builds y la sensación de profundidad pese a su accesibilidad. También destacan el ritmo, el funcionamiento estable en dispositivos portátiles y la conservación de la atmósfera del original.
También hay críticas. Los críticos hablan de repetitividad tras varias horas, problemas de equilibrio, grindeo excesivo y de que no todas las builds son igual de efectivas.