El levantamiento del embargo ha provocado una avalancha de reseñas y comparaciones, y el bloguero ElAnalistaDeBits ha presentado un análisis detallado de la versión para PS5 y PS5 Pro, señalando diferencias notables.
En la PS5 estándar, el juego ofrece dos modos. "Calidad" funciona a 2160p a 30 fotogramas por segundo, pero el renderizado se realiza desde aproximadamente 720p con un reescalado posterior. "Rendimiento" ofrece 60 fps con escalado dinámico de 360–720p a 1800p, sacrificando la calidad de las sombras, los efectos y la resolución.
En PS5 Pro solo está disponible un ajuste preestablecido: 2160p a 60 fps. La resolución base sigue siendo de 720p, y el reescalado PSSR provoca ruido visual, como ya se observó en Metal Gear Solid Delta: Snake Eater y Silent Hill 2 Remake.
Incluso con baja nitidez, el proyecto mantiene la atención con la atmósfera y las posibilidades de Unreal Engine 5. Ambas consolas mantienen los fps declarados, pero las transiciones entre las escenas de corte a 30 fps y el juego a 60 fps parecen bruscas.
Según los expertos, se logró alcanzar los 60 fotogramas estables en la PS5 solo a través de serios compromisos: la resolución cae hasta 360p en el renderizado real. ElAnalistaDeBits cree que 1080p fijos habrían dado una calidad mucho más equilibrada.